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Descripción: La mujer adúltera fue sorprendida en fragrante adulterio, sin embargo, los que la acusaban conocían la ley y tenían todo el derecho de aplicarla en el momento mismo en que la adúltera fue sorpendida.
Genero: Drama
Autor: Pottervision
Duración: 07:53.00 minutos
Fecha: 08-08-08 00:30
Reproducciones: 02 Tags:Musicales, Videos, Entretenimiento, Cultura. Noticias,
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El Dezlis de la mujer adúltera.
El director Nicolas Dominguez ofrece una pieza tomada del libro de Juan capitulo 8, en esta obra se trata el polémico tema de una mujer comprometida que comete adulterio, lo que conlleva a la subsiguiente condenación de la protagonista.
La mujer adúltera fue sorprendida en fragrante adulterio, sin embargo, los que la acusaban conocían la ley y tenían todo el derecho de aplicarla en el momento mismo en que la adúltera fue sorpendida y no lo hicieron así, ¿porqué? porque ellos aprovecharían este dezlis de la mujer para conspirar contra Jesús.
Los evangelios lo narran así: Los escribas y fariseos trajeron una mujer sorprendida en adulterio y poniéndola en medio le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio? Moisés en la Ley nos mandó la pidar a éstas: ¿tú qué dices? Juan aclara lo que por otra parte parece patente ésto lo decían tentándole, para tener de qué acusarle.
Levítico dice: si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer adúlteros serán castigados con la muerte; y el Deuteronomio añade que los llevaréis a los dos a las puertas de la ciudad y los lapidaréis hasta matarlos. Estas eran la penas establecidas por la Ley.
Jesús pide que juzguen ellos, o mejor que juzgue el inocente.El dilema que se planteaba era legal, pero después de la apelación de Jesucristo -quien tenía derecho para hacer que se ejecute la sentencia-, el juicio se suspende legalmente por falta de jueces.
Jesús al levantarse les miraría uno a uno. Dura debió ser la mirada del Señor. Llegaría hasta lo más hondo de su conciencia. Sería como decirles: Hablemos claro, digámoslo todo, empezando por vuestros pecados, ¿queréis un juicio público? Pues tengámoslo.
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